HISTORIA Y GEOGRAFÍA

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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Regiones biogeográficas de España


La división biogeográfica del mundo se organiza según la siguiente jerarquía: reino, región y provincia. España forma parte del reino holártico boreal, que se extiende sobre los continentes al norte del trópico de Cáncer. En ella están representadas las siguientes regiones y provincias:

Región eurosiberiana. Se corresponde con la cornisa Cantábrica y Pirineos, excepto la parte oriental de los mismos. Se caracteriza por una vegetación exuberante, como corresponde a un clima de temperaturas suaves y humedad abundante y bien distribuida a lo largo del año. Estas condiciones, unidas a las características de un suelo pobre, permiten el desarrollo de un bosque caducifolio que alcanza de 25 a 30 metros de altura y cuya frondosidad reduce considerablemente el acceso de la luz solar hasta el suelo, dificultando el desarrollo de los estratos arbustivo y herbáceo.
Se encuentra dividida en dos provincias:
· Provincia atlántica que comprende el norte y el noroeste peninsular y está representada por hayedos y robledales, a los que se han añadido castaños y pinos. Donde el bosque se degrada aparecen las landas y los prados.
· Provincia submediterránea que se extiende desde la provincia anterior hacia el este, ocupando la vertiente meridional del Pirineo. Hay especies vegetales tanto propias de las regiones eurosiberianas como de las mediterráneas, destacando el roble, el pino y el quejigo.

Formaciones vegetales: La zona del norte de la Península dominada por el clima oceánico se encuentra dentro de la región florística eurosiberiana, que comprende la mayoría de Europa. Este dominio biogeográfico se caracteriza por una vegetación adaptada a un clima de temperaturas suaves y humedad abundante y bien distribuida a lo largo del año.
Las condiciones anteriores permiten el desarrollo de un bosque caducifolio, cuyos árboles más característicos son el haya y el roble o carballo. El haya se adapta bien tanto a los suelos silíceos como a los calizos, de ahí que se extienda desde Galicia hasta el Pirineo. Su madera se ha empleado tradicionalmente en la fabricación de muebles, pero su crecimiento es muy lento. El roble, en cambio, manifiesta cierta predilección por los suelos silíceos y, por lo general, se dispone a menor altitud, ya que tolera menos el frío. Su madera se utiliza tradicionalmente para la construcción, barcos y toneles. La acción humana ha potenciado otras especies, como los castaños, por su fruto, y los pinos, de crecimiento más rápido, o ha introducido otras nuevas, como los eucaliptos.

Hoja y fruto del roble
Roble
Bosque de hayas
Hoja y fruto de haya
Las formaciones arbustivas se desarrollan en aquellos lugares en los que el clima, las condiciones edáficas o la degradación del bosque por la acción humana impiden el crecimiento de los árboles. Surge entonces la landa, un matorral muy tupido formado por brezos, tojos y retamas.
Brezo, tojo y Retama

La formación herbácea característica de estas zonas peninsulares es la pradera natural. Extendida por el ser humano a las zonas de bosques y landas, la pradera constituye actualmente la base de la actividad ganadera del norte de España.

Región mediterránea. Comprende el resto de la Península y las islas Baleares. El principal rasgo de la vegetación es su carácter perennifolio, que deriva de las exigencias de adaptación al medio que impone el clima. El clima mediterráneo presenta una sequía estival muy acusada a la que se han adaptado las plantas desarrollando mecanismos para reducir la evapotranspiración y alcanzar la humedad del suelo. Por eso, la vegetación mediterránea tiene hojas pequeñas y de color cobre (a este tipo de hojas se les llaman esclerófilas), y una raíz extensa y profunda que se hunde vigorosamente en el sustrato.
La especie más representativa sería la encina, que en los suelos silíceos es sustituida por el alcornoque. Son características además multitud de especies arbustivas como la coscoja, el lentisco, la jara y un gran número de plantas aromáticas como el espliego, romero, tomillo, etc.

Formaciones vegetales: Este dominio biogeográfico se caracteriza por una vegetación adaptada a la escasez de precipitaciones y a la prolongada sequía estival. De ahí su carácter perennifolio y sus hojas pequeñas, endurecidas y coriáceas, tendentes a reducir al mínimo la transpiración para evitar la pérdida de humedad. Es el denominado bosque esclerófilo o bosque mediterráneo, que en su fase clímax, tiene como especies más representativas la encina (Quercus ilex y encina carrasca) y el alcornoque (Quercus suber). La encina se acomoda muy bien a todos los tipos de suelos y es capaz de resistir los contrastes térmicos; esto explica que en tiempos históricos fuera el árbol más extendido por la Península. Su madera se ha utilizado para la carpintería exterior y aperos, así como para combustible y carbón, y su fruto (bellota), para alimentar al ganado. El alcornoque, en cambio, prefiere los suelos silíceos; además, necesita más agua y resiste peor el frío, de ahí su menor extensión superficial. Su madera ha servido para toneles y barcos y su corteza para la obtención del corcho. La acción humana ha potenciado otras especies arbóreas, como el pino, o ha aclarado el bosque para formar dehesas donde el aprovechamiento de los árboles se combina con la agricultura de secano y el pastoreo, especialmente del porcino ibérico.
 Encina, hojas y fruto, y alcornoque

La degradación del bosque ha extendido las formaciones arbustivas de matorral por amplias zonas. Los matorrales más característicos son: la garriga en el área de la encina, cuyas especies más representativas son el romero, el tomillo y el espliego; y el maquis en el área del alcornoque, con especies tan significativas como la jara, la retama y el tojo. En las zonas más secas, caso del sureste peninsular, se desarrolla la estepa, una formación herbácea en la que predomina el esparto.
Garriga, maquia (más densa que el maquis) y espartal o atochal

Región boreoalpina. Se corresponde con la vegetación de alta montaña y está delimitada por la altitud. Está muy adaptada a las bajas temperaturas, y con mayor pluviosidad que las zonas más bajas. Hay un ciclo biológico muy reducido a causa de la nieve. Existen diferentes regiones según la altitud, siendo los Pirineos la principal área de montaña Alpina. La vegetación se distribuye en pisos según la altitud.
Formaciones vegetales: Se puede distinguir entre una vegetación alpina, representada por los Pirineos, y una vegetación mediterránea, representada por Sierra Nevada. Además, entre ambos tipos se establecen varios modelos de transición y también puede haber variaciones por el tipo de suelo.
Generalizando, podemos encontrar:

- los pisos basal y subalpino protagonizado en la España mediterránea por el encinar en el primero y pinares en el segundo, y por el bosque caducifolio en la España atlántica;
-un piso supraforestal con arbustos y matorral espinosos (piorno) en el mediterráneo (enebro, sabina…), y brezo y genista en la atlántica;
-en la cima encontraríamos matorral en la zona mediterránea y prados en el norte, encontrándose la roca desnuda en las cimas más altas (> 2000m);
-por encima de los 3000 m. tendríamos el piso nival, donde la vegetación sería inexistente o está formada solo por plantas rupícolas, líquenes y musgos.
Enebro, sabina y genista (aulaga)
Piorno

Región macaronésica. Se corresponde con el archipiélago canario. Entre sus características: la insularidad, variedad litológica y antigüedad de la flora. Esto hace que entre sus principales rasgos encontremos la variedad florística y la elevada proporción de endemismos. Esta diversidad procede de la unión en el archipiélago de las influencias del mundo holártico y mediterráneo con las africanas, mientras que la insularidad ha fortalecido los caracteres autóctonos. La vegetación tiende a estratificarse en pisos altitudinales.

Formaciones vegetales: Sus principales rasgos son la variedad florística y la elevada proporción de endemismos. En general, la vegetación canaria está adaptada a la vida en un medio seco. No obstante, la altitud y la oposición entre las vertientes de barlovento y sotavento permite que en algunas islas la vegetación se distribuya en pisos: el piso bajo, con cardones, tabaibas, dragos, palmeras...; la zona de laurisilva, por encima de los 500 m.; por encima de los 1000 m aparecen las coníferas (pino canario, cedro...), y en las cumbres superiores (Teide) el piso rocosos solo permite algunas especies florísticas endémicas.
Drago, cardón y tabaiba majorera

Además podríamos añadir una vegetación de ribera, existente en los lechos de los cursos fluviales y condicionada por la disponibilidad permanente de agua. La formación arbórea se corresponde con álamos, abedules, olmos, sauces… dispuestos en paralelo a las márgenes del río, junto con arbustos como rosal silvestre, zarzamoras, majuelos, juncos y carrizos.
Majuelo, carrizos y olmo